- Se calienta el cuenco con agua caliente y luego se seca completamente.
- Se añaden 1-2 cucharaditas de matcha en el cuenco, si se desea usando el chashaku, la cucharilla de bambú tradicional.
- Se emplea agua caliente a 80-85°C (nunca hirviendo, para no quemar el té y amargarlo) y se vierten unos 70-80 ml de agua en el cuenco. Con el chasen, la escobilla de bambú tradicional, se bate enérgicamente con un movimiento rápido de muñeca hasta que se forme una espuma densa y cremosa.
- Se bebe inmediatamente, apreciando su textura, aroma y sabor.
Esto no impide emplear el matcha en otras preparaciones, desde el matcha latte, con leche, hasta los postres como pasteles y helados.