unas chips tipo tortillas de maíz o doritos, salsa picante para nachos y queso rallado como el cheddar o el emmental, judías, jalapeños, 1 minuto al microondas y ¡plato listo
Pela la manzana, quítale el corazón y corta en trozos. Coloca en un molde con tapa apto para microondas, añade la mitad del azúcar, la mantequilla y un chorrito de agua, y cocina durante 6 minutos a máxima potencia.
Verifica que la manzana esté cocida, de lo contrario cocina durante uno o dos minutos más.
Licua la manzana junto con la nata, la fécula de maíz, canela, vainilla y el resto del azúcar durante 1 minuto.
Mientras tanto, derrite el chocolate blanco en el microondas calentándolo en intervalos de 25 segundos e incorpóralo en la licuadora.
Mezcla un par de veces más y pasa la masa por un colador para retirar la fibra de la manzana.
Coloca nuevamente en el molde para horno y cocina tapado durante 3 minutos a máxima potencia.
Deja enfriar para que se espese y disfruta con canela en polvo por encima.
Se necesitan: coles de Bruselas, bacon, cebolla, aceite de oliva, sal, pimienta, cacahuetes, arándanos, reducción de balsámico y zumo de limón.Empieza
recomendando quitar las primeras hojas de las coles y el tallo de abajo
para después cortarlas por la mitad. Por otro lado, en una sartén
agrega bacon en pequeños trozos y lo cocina hasta que queda bien
dorado.
Para continuar, ella agrega el aceite del bacon a a las coles, aunque también puedes ponerle aceite de oliva,
además de cebolla en lascas, sal y pimienta. Remueve bien todo y lo
lleva a hornear 20 0 por25 minutos, para después darles la vuelta y
llevarlas a calentar 5 minutos más. Cuando estén bien doradas, le agrega
el bacon, cacahuetes troceados, arándanos, reducción de balsámico y zumo de limón, y remueve todo bien para servir.
Receta de brownie de chocolate clásico
Ingredientes:
1 taza (225 g) de mantequilla
2 tazas (400 g) de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 taza (120 g) de harina de todo uso
1 taza (100 g) de cacao en polvo
1/2 cucharadita de sal
1 taza (175 g) de nueces o chispas de chocolate (opcional)
Instrucciones:
Preparación del Horno:
Precalienta el horno a 180°C. Engrasa y enharina un molde cuadrado o rectangular.
Derrite la mantequilla en un recipiente resistente al calor. Puedes hacerlo en el microondas o a baño María.
Cremosidad Celestial:
En un tazón grande, mezcla el azúcar con la mantequilla derretida hasta obtener una textura suave y cremosa.
Huevos::
Agrega los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición.
Elixir de Vainilla:
Incorpora el extracto de vainilla, que elevará los sabores del chocolate.
Harina y Cacao:
Tamiza la harina, el cacao en polvo y la sal sobre la mezcla húmeda. Combina suavemente hasta que los ingredientes secos se integren completamente.
Opcional: Nueces o Chispas de Chocolate:
Si deseas, añade nueces picadas o chispas de chocolate a la mezcla para un toque crujiente .
El Conjuro del Molde:
Vierte la mezcla en el molde preparado, asegurándote de nivelar la superficie.
El Ritual del Horno:
Hornea durante aproximadamente 25-30 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga con migas húmedas. La magia reside en no sobrecocinar para mantener la jugosidad.
Deja enfriar en el molde durante unos minutos antes de transferir el brownie a una rejilla para enfriar completamente.
Corte Ceremonial:
Una vez enfriado, corta el brownie en cuadrados del tamaño deseado. ¡Listo para el festín!
Tiempo de Preparación: :
La preparación del brownie de chocolate clásico no solo es un acto culinario, . El tiempo total, incluyendo la preparación y horneado, ronda los 45 minutos, aunque el aroma tentador puede hacer que parezca una eternidad.
Variaciones: Transformando la Magia del Brownie:
Brownie con Frambuesas:
Agrega frambuesas frescas a la mezcla antes de hornear para un toque ácido que equilibra la dulzura del chocolate.
Brownie Marmolado:
Remolinos de crema de cacahuate, caramelo o Nutella en la mezcla antes de hornear para un efecto marmolado de sabor.
Brownie de Menta:
Incorpora extracto de menta a la mezcla y agrega trozos de chocolate con menta para una deliciosa variante refrescante.
del brownie es La magia reside en su versatilidad para adaptarse a ambas preferencias.la preferencia de la textura. ¿Fudgy o cakey?
Fudgy (Húmedo y Denso): Para lograr un brownie fudgy, asegúrate de no batir demasiado la mezcla y evita el exceso de harina. Un tiempo de horneado ligeramente más corto también contribuirá a la densidad deseada.
Cakey (Esponjoso y Ligero): Si prefieres un brownie más parecido a un pastel, bate la mezcla un poco más y añade un toque extra de harina. Un tiempo de horneado ligeramente más largo puede ayudar a lograr esa textura esponjosa.
Distintos Rellenos: :
Crema de Avellanas:
Extiende una generosa capa de crema de avellanas sobre el brownie antes de servir para un relleno de avellana.
Helado de Vainilla:
Sirve cada porción con una bola de helado de vainilla para una experiencia decadente de brownie a la mode.
Salsa de Caramelo:
Rocía con salsa de caramelo caliente justo antes de servir para un toque pegajoso y delicioso.
Chiles en Polvo: Una pizca de chile en polvo en la mezcla puede dar un toque picante y un contraste emocionante al chocolate.
Esencia de Café: Unas gotas de esencia de café realzarán el sabor del chocolate sin abrumar.
Cáscara de Naranja Rallada: La cáscara de naranja rallada añade un toque cítrico fresco que eleva la complejidad del sabor.
Maridaje: Acompañando la Magia del Chocolate:
Café Negro:
Un buen café negro intensificará los sabores del chocolate y ofrecerá un contraste delicioso.
Vino Tinto Robusto:
Un vino tinto robusto como un Cabernet Sauvignon puede complementar los tonos oscuros y amaderados del chocolate.
Leche Fría:
La simplicidad de una buena jarra de leche fría sigue siendo un compañero infalible para el brownie.
Acompañamientos que:
Fresas Frescas:
La frescura de las fresas contrastará perfectamente con la densidad del brownie.
Nata Montada:
Una generosa porción de nata montada añade un toque de ligereza y un contraste suave.
Nuez Troceada:
Espolvorea trozos de nuez tostada sobre la nata montada para un toque crujiente y sofisticado.
El Arte de la Presentación: Brownies con Estilo:
Transforma tu brownie con algunas sugerencias de presentación:
Corte en Formas Creativas:
Utiliza cortadores de galletas para darle formas a tus brownies.
Decoraciones Elegantes: Un toque de nata montada,
una lluvia de cacao en polvo o incluso una salsa de frutas frescas pueden elevar la presentación de tus brownies.
Empaque Creativo: Si estás regalando brownies, empaquétalos de manera creativa. Cajas decorativas, cintas coloridas y tarjetas personalizadas ,
visto Merca2.es.
Esta receta es para cuatro personas y por menos de tres euros por ración.
Para el bizcocho:
155 g harina. Precio aproximado de 0,70 euros.
35 g maicena. Precio aproximado de 2,99 euros.
225 g azúcar. Precio aproximado de 1,45 euros.
105 g agua fría
45 g cacao puro en polvo. Precio aproximado de 4,35 euros.
1 cucharadita bicarbonato. Precio aproximado de 1,10 euros.
1/4 cucharadita levadura química. Precio aproximado de 2,35 euros.
115 g mantequilla. Precio aproximado de 1,85 euros.
2 huevos. Precio aproximado de 1,19 euros.
1 cucharadita extracto vainilla. Precio aproximado de 4,35 euros.
1 pizca de sal
Para la crema mascarpone:
250 g de queso mascarpone. Precio aproximado de 2,20 euros.
200 ml nata para montar. Precio aproximado de 1,65 euros.
Chocolate negro puro. Precio aproximado de 1,99 euros.
Proceso de elaboración
Precalentamos el horno a 160ºC ( calor arriba y abajo) y forramos dos moldes de 20 cm con papel de hornear.
Troceamos el chocolate y lo fundimos junto con la mantequilla, y reservamos.
Separamos las claras de las yemas. En un bol, montamos las claras con la mitad del azúcar a punto de nieve.
En otro bol, batimos las yemas con 2 cucharadas de agua tibia
y el azúcar hasta que suban de volumen y blanqueen. A continuación,
añadimos las claras montadas a las yemas en dos o tres veces y mezclamos
suavemente con movimientos envolventes .
En un bol, mezclamos la harina, la levadura en polvo y el cacao y tamizamos todo junto, tres veces y añadimos a la mezcla anterior.
Por último añadimos con cuidado el chocolate y mantequilla fundidos anteriormente y lo integramos.
Dividimos la mezcla entre los dos moldes y horneamos entre 20-25 minutos.
Una vez fuera del horno, a los 5 minutos, los desmoldamos, retiramos el papel y los dejamos enfriar sobre una rejilla.
Lavamos las cerezas y las dejamos escurrir.
Batimos el mascarpone con
el azúcar y la vainilla. En un bol aparte montamos la nata y luego la
mezclamos con el mascarpone. Lo hacemos manualmente, añadiendo la nata
en dos o tres veces con la ayuda de una espátula.
Reservamos, aproximadamente, 1/4 parte de la crema para la decoración final al gusto.
Cortamos cada bizcocho por la mitad horizontalmente. Rellenamos con un poco de crema, y esparcimos unas cerezas por encima.
Repetimos esta operación dos veces más con las dos siguientes capas de bizcocho.
Una vez terminada debemos conservarla en el frigorífico. Y se puede preparar perfectamente el día anterior a su consumo.
Propiedades del chocolate
El chocolate
es un alimento con altas cantidades de azúcar, por lo que no es
recomendable un uso excesivo, aunque aporta nutrientes que favorecen la
salud.
Contiene antioxidantes
que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares,
disminuyen los niveles de colesterol y mejoran los síntomas de
hipertensión.
Pastel tiramisú de limón. Además, con la receta que aquí te presentamos, no necesitarás de un horno para hacerlo.
Ingredientes para la crema de limón y nata montada:
1 y 1/4 de tazas de leche
1/2 taza de azúcar
2 Yemas de huevo
3 Cucharadas de fécula de maíz
La cáscara rallada de un limón
4 Cucharadas de jugo de limón recién exprimido
250 g Queso Mascarpone
1 taza de nata o crema de leche para montar o crema de leche para batir
1/3 taza de azúcar glas
Ingredientes del almíbar para mojar el tiramisú de limón:
Bizcochos de soletilla o Savoiardi
2/3 de taza de agua
1/4 taza de azúcar
1/2 taza de Licor Limoncello o, si lo quieres sin alcohol, 1/4 de taza de jugo de limón recién exprimido
Molde de 23 cm x 11 cm x 7 cm de alto
Preparación del Tiramisú de Limón:
Coloca una olla a temperatura baja y ahí, añade la leche, la ralladura de limón y aproximadamente la mitad del azúcar. Mezcla un poco y cuando la leche esté muy caliente, retira del fuego y ponla en un lugar aparte.
Ahora, en un recipiente grande, coloca lo que resta de azúcar y la fécula de maíz, mezcla y vierte el jugo de limón. Revuelve hasta que no queden grumos, agrega las yemas y nuevamente mezcla.
Con un colador, añade a la mezcla la leche que preparaste en el paso 1, dale algunas vueltas con una cuchara y regresa la mezcla otra vez a la olla.
En otro sartén, cocina a temperatura media (sin dejar de mover) la crema hasta que hierva y espese; luego cubre la crema con papel film y deja enfriar.
Ahora es momento de preparar el líquido en el que vas a mojar los bizcochos del tiramisú de limón. Para ello, coloca una cacerola al fuego a temperatura media, añade el agua y el azúcar, mezcla un poco y espera a que comience a hervir.
Inmediatamente después de esto, vierte el Limonchelo y deja hervir un par de minutos, retira del fuego y deja enfriar.
Lo siguiente es preparar la crema. Para esto, es necesario batir la nata o crema de leche fría hasta que comience a tener consistencia (de preferencia utiliza un batidor de globo), agrega el azúcar glas y sigue batiendo hasta que tenga una consistencia firme, aunque no montada por completo.
En un recipiente grande coloca el queso Mascarpone y luego bátelo hasta que quede cremoso; agrega la crema pastelera de limón que ya debe de estar fría a temperatura ambiente y nuevamente bate todo hasta que se haga una crema suave.
Luego agrega la nata semi-montada poco a poco para integrarla a la crema de Mascarpone y limón con una espátula y con movimientos envolventes.
¡Y ya casi terminas! Ahora solo debes montar todo. Para esto, prepara un molde con papel
En un tazón, mezcla el zumo de limón, el aceite de oliva, el ajo picado, la soja, la sal y la pimienta.
Inserta los cubos de salmón en los palitos para brochetas. Si estás usando palitos de madera, asegúrate de remojarlos en agua durante unos 15-30 minutos antes para evitar que se quemen al cocinar.
Coloca las brochetas de salmón en un plato apto para microondas.
Vierte la marinada sobre las brochetas, asegurándote de cubrir bien el salmón.
Cocina en el microondas a máxima potencia durante 4 a 6 minutos, girando las brochetas a la mitad del tiempo de cocción.
Verifica si el salmón está cocido a tu gusto y se desmenuza fácilmente con un tenedor.
Retira las brochetas del microondas y déjalas reposar unos minutos antes de servir. Puedes acompañarlas con arroz, ensalada o tus guarniciones favoritas.
Ingredientes para preparar las Para las peras asadas:
4 peras maduras pero firmes (como Bosc o Anjou), peladas, cortadas a la mitad y descorazonadas
2 cucharadas de mantequilla sin sal, derretida
2 cucharadas de azúcar moreno
1/2 cucharadita de canela en polvo
1/4 cucharadita de nuez moscadaperas asadas con caramelo
Para el caramelo:
1 taza de azúcar blanca
1/4 taza de agua
1/2 taza de crema de leche
2 cucharadas de mantequilla sin sal
Una pizca de sal
Peras asadas:
Preparación: precalienta el horno a 190°C. En un bol pequeño, mezcla el azúcar moreno, la canela y la nuez moscada.
Asar las peras: coloca las peras con el lado cortado hacia arriba en una bandeja para hornear. Unta cada mitad de pera con mantequilla derretida y luego espolvorea la mezcla de azúcar moreno encima. Hornea en el horno precalentado durante unos 25-30 minutos, o hasta que las peras estén tiernas.
Caramelo:
Caramelo: mientras se asan las peras, combina el azúcar y el agua en una cacerola a fuego medio. Cocina sin revolver, hasta que la mezcla se torne de un color ámbar dorado, esto puede tomar unos 10-15 minutos.
Finalizar el caramelo: con mucho cuidado, agrega la crema de leche (la mezcla burbujeará intensamente), seguido de la mantequilla y una pizca de sal. Revuelve bien hasta que todo esté completamente combinado y la mezcla sea suave. Retira del fuego y deja enfriar un poco.
Servir:
Montaje: una vez que las peras estén asadas y el caramelo esté listo, coloca las peras en platos de servir. Driza generosamente con el caramelo por encima. Puedes acompañar con una bola de helado de vainilla o un poco de crema batida si lo deseas.
Ralla las patatas y ponlas en un tazón. Con la mano o con ayuda de un colador, presiónalas para sacarles la mayor cantidad posible de agua.
Agrega sal al gusto.
Calienta un sartén amplio con el aceite.
Añade las patatas ralladas y distribúyelas uniformemente en el sartén. Deja que se cuezan por unos 10 minutos con el sartén tapado.
Cuando se haya dorado un poco la base, desliza la "tortilla" a un plato. Regrésalo al sartén, dándole la vuelta para cocinarlo pr la otra cara. Agrega una cucharada más de aceite.
Deja que se cueza unos 15 minutos más, pero quita la tapa unos 5 minutos antes de terminar la cocción.
Pasa la preparación a un plato y corta en cuadros o rectángulos del mismo tamaño.
Haz tu sándwich con queso cheddar, bacon y una tortilla francesa sencilla.
Desinfecta las verduras.
Cuando los ingredientes están ligeramente húmedos, el aderezo no se
adhiere, lo que puede hacer que el plato quede soso. Colócalos sobre un trapo limpio y seco,
Mezcla varios ingredientes
Para variar la textura y el sabor, utiliza más de un tipo de hojas verdes, verduras, frutas y semillas, combinar acelgas, espinacas y rúcula, y lo corta
todo en trozos pequeños para que sea más fácil comerlo sin cuchillo.
Cambia la receta según la temporada
Los productos fuera de temporada pueden resultar insípidos y estropear el sabor de una ensalada fresca. En primavera, pueden ser las espinacas; en verano los jitomates;
en otoño los tubérculos; y en invierno los cítricos. Además, cambiar
los ingredientes según la temporada evitará que te aburras de la misma
receta de ensalada.
Cuida los ingredientes duros
La col, por ejemplo, es muy áspera cuando está cruda, por eso hay que masajearla antes de comerla.
Esto está muy bien si tienes tiempo, pero si no, tritúrala; “basta con
meter las hojas en un procesador de alimentos durante un minuto para
triturarlas y ablandarlas”.
Sazonar, sazonar y volver a sazonar
Todo necesita ser sazonado para alcanzar su máximo potencial de sabor,
incluidas las ensaladas. Como mínimo, esto significa una pizca extra de
sal y pimienta, además de lo que está en el aderezo,. Si
quieres ir más allá, puedes obtener el mismo sabor salado con alimentos:
piensa en aceitunas, alcaparras, conservas de pescado, queso parmesano y
pepinillos.
A partir de ahí, prueba a añadir un poco de especias.
"Mis favoritas son el zumaque para el brillo cítrico, el zaatar para la
profundidad, la menta para la frescura, la levadura nutricional para el
umami y, a veces, la salsa picante para animar una ensalada suave".
Los aromáticos también aportan mucho
Saltear ligeramente (o freír por completo) la cebolla y el ajo antes de mezclarlos. Esto los hace aún más sabrosos y añade profundidad a la bondad normalmente cruda de una ensalada.
Combina los aderezos con las mezclas
Lo que va bien con una ensalada puede ir completamente bien con otra.
Por ejemplo, un aderezo césar rico y espeso sabe muy bien con espinaca o
lechuga frescas, al igual que sobre col a la parrilla. Por otro lado,
las verduras más resistentes pueden soportar casi cualquier cosa, desde
una ligera vinagreta cítrica hasta una rica mayonesa o salsa a base de
lácteos.
Adereza según la textura
Si tienes una base llena
de verduras suaves, como las espinacas, querrás esperar hasta justo
antes de comerla para mezclarlas con el aderezo; de lo contrario, se
marchitarán rápidamente. Pero si trabajas con verduras duras, como la
col, añade el aderezo justo cuando la estés preparando; esto ayudará a
ablandarla y a que tenga la textura perfecta cuando estés lista para comerla.
Endulza la vinagreta
Las
recetas básicas de vinagretas dicen que el vinagre, el aceite y los
sazonadores son obligatorios, pero hay otro elemento que no se debe
pasar por alto: el endulzante. Un poco de un ingrediente
azucarado como miel, agave o jarabe dejará el aderezo perfectamente equilibrado en lugar de excesivamente ácido. "Incluso he utilizado mermelada".
Haz capas en lugar de mezclar
La técnica de mezclar no es la mejor para todas las versiones. Las verduras pesadas, como los tomates cherry
y el aguacate, tienden a hundirse hasta el fondo cuando empiezas a
mezclarlo todo, lo que significa que vas a necesitar un montón de
aburridos bocados antes de llegar a lo bueno. Esto se puede evitar
colocando los ingredientes en capas. Asegúrate de que cada
capa contenga un poco de todo, luego sazónala con sal y pimienta,
aderézala con tu vinagreta y ¡a comer!
No olvides la proteína
Muchos confunden una ensalada aburrida con un plato poco saciante, lo que puede ser el caso si no incluyes suficiente o nada de proteína. Claro que puedes recurrir a clásicos como el pollo o el filete a la plancha, pero no tienes por qué depender de la carne.
Hay muchas opciones veganas y vegetarianas que hacen el trabajo igual
de bien, como los huevos duros, el queso panela a la plancha, el tofu,
el tempeh y el edamame. Los omnívoros pueden optar por ingredientes ya
preparados, como conservas de pescado o jamón rebando.
Busca diversas fuentes crocantes
Las ensaladas pueden aburrir rápidamente si se limitan a una sola textura,
por eso es tan importante que contengan diferentes tipos de crujiente.
La gente piensa automáticamente en los crutones como el único salvador,
pero hay un montón de otros ingredientes que harán que tu plato tenga
una textura más interesante, incluyendo las verduras que utilices, ya
sea como base o como complementos. El pepino crudo, los
rábanos y los pimientos añaden un buen toque crudo crocante; incluso las
cebollas encurtidas harán que tu ensalda sepa más rica.
¿Y la guarnición?
Las patatas fritas trituradas, las galletas saladas o los garbanzos
crujientes (que aportan algo más de fibra y proteína) también pueden ser
una forma divertida de conseguir el crujiente sin crutones. Lo mismo ocurre con el pan de pita rancio o las tortillas, que
adquieren una segunda vida cuando se mezclan en una ensalada. Y a
Shariat le encanta añadir pan rallado tostado para un efecto
microcrujiente.
El toque final: hierbas
Las
hierbas pueden parecer más adecuadas para la pasta o la sopa, pero son
una forma igualmente digna de rematar tu próxima ensalada.
Añadir hierbas como el perejil, el cilantro, o el cebollín es una forma rápida de hacer que una ensalada pase de buena a estupenda, dice, así como una excelente oportunidad para aprovechar lo que queda en la nevera antes de que se estropee.
Te recomendamos que utilices levadura Saf-instant, ya que no requiere mucho cuidado.
Pan básico de masa fermentada
Ingredientes necesarios:
2 1/3 de tazas de aperitivo fresco de masa fermentada
3 1/3 tazas de harina
1 ½ taza (aproximada) de agua
Pequeña cucharada de sal
Instrucciones:
Debes mezclar todos los ingredientes, excepto el agua. Asegúrate de amasar la masa lo suficiente como para permitir que la luz pase a través de ella cuando la estires entre cuatro dedos.
Forma un pan y deja que suba al doble de su tamaño. Vuelve a amasarlo y colócalo en una cacerola. Debes hornearlo de 30 a 60 minutos a 400 grados.
Fuente: healthyhabit365.com
Receta de pan de patata
Ingredientes necesarios:
7 onzas de puré de patatas
2 ½ cucharadas de azúcar o miel
2 cucharadas de mantequilla derretida
3 ½ tazas de harina de pan
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de levadura seca o 1 ½ cucharadita de levadura saf – instant
Instrucciones:
En primer lugar, debes preparar la mezcla de patatas. A continuación, pon todos los ingredientes en una máquina mezcladora y asegúrate de mezclar por 6 u 8 minutos mientras agregas la harina. En caso de mezclar a mano, debes mezclar todos los ingredientes, excepto la harina. Después de mezclarlos todos, agrega la harina.
La masa puede ser un poco más pegajosa. Deja que se eleve durante 20 minutos, golpeala y luego deja que suba de nuevo. Hornéala durante 40 o 45 minutos a 375 grados.
Ingredientes para 4 personas. 500 g de calabaza
pelada sin semillas, un manojo de eneldo fresco, 400-500 ml de caldo de
verduras, nata líquida o queso para servir.
Elaboración. Pesamos y utilizamos 500 g de calabaza
cortada en trozos pequeños. La colocamos en una cacerola amplia y
colocamos sobre ella el eneldo, sin los tallos (que desechamos). Regamos
con caldo de verduras y llevamos a ebullición el conjunto. Cuando
arranque el hervor, bajamos el fuego y cocemos a temperatura suave
durante, aproximadamente, 20 minutos. El tiempo dependerá del tamaño de
los trozos de calabaza. Si el caldo de verduras no está
condimentado, será necesario salpimentar. Probamos primero para
asegurarnos de no pasarnos con el punto. Cuando la calabaza está tierna,
la trituramos y servimos inmediatamente.
Nota:aderezarlas con los complementos que nos apetezcan. Un poco de queso, frutos secos y semillas, huevo o buen pan son excelentes opciones para redondear el plato.
Esta receta es para cuatro personas y por menos de tres euros por ración.
300 g de arroz largo.
3 zanahorias (250 g aproximadamente).
200 g de guisantes.
175 g de jamón cocido.
4 huevos.
2 dientes de ajo.
Salsa de soja.
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Proceso de elaboración
Empezamos lavando el arroz
para retirar parte de su almidón, y así quedará más suelto. Lo
enjuagamos en agua fría tres o cuatro veces hasta que el agua salga
clara y limpia.
Llenamos una cazuela con el triple de agua que de arroz. Pelamos y machacamos dos dientes de ajo, y los añadimos al agua junto con un poquito de sal.
Cuando empiece a hervir, añadimos el arroz largo. Lo dejamos que cueza unos 18 minutos, y una vez listo, lo escurrimos y lo reservamos.
Mientras aprovechamos para lavar y pelar las zanahorias.
Las cortamos en dados pequeños, y así se mezclarán mejor con el resto
de ingredientes. Luego las ponemos a cocer en agua con sal hasta que
estén blandas, y también los guisantes.
Cortamos el jamón york cocido en taquitos pequeños.
Por otro lado, batimos los huevos y añadimos un poco de sal mientras los cuajamos en una sartén con un poco de aceite de oliva, como si fuesen unos huevos revueltos. Con la misma espátula, los cortamos en trozos pequeños.
Añadimos un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia, incorporamos el arroz y salteamos a fuego medio. Retiramos los dos dientes de ajo y añadimos salsa de soja al gusto.
Incorporamos el resto de ingredientes y le damos a todo unas vueltecitas para que se integre bien. A continuación, comprobamos el punto de sazón, y añade más sal o salsa de soja si fuera necesario.
Laven
el pollo y sequenlo. Hagan una pasta con el aceite y la mostaza y
froten el pollo con ella por afuera y por dentro del pollo.
Sal pimienta el pollo por dentro y por fuera.
Rompan los ajos en trozos grandes pero no los pelen. Introduzcan los ajos en la cavidad del pollo.
Pongan
el pollo en una charola para horno y dejadlo por una hora y media a
400 grados Fahrenheit o 200 grados Celsius, verifiquen que los líquidos
sean claros y no rosas, ya que este listo dejen enfríar.
En lo que el pollo se enfría, cuidadosamente quiten los ajos del pollo con la ayuda de una cuchara.
Preparen
la siguiente guarnición con los ajos; en un bowl exprima los ajos y
quiten la piel de ellos, mezclen el ajo, las aceitunas y la mantequilla
suavizada y hagan una pasta.
Nota: Sirvan el pollo junto con la pasta. También pueden acompañar con papas, arroz o pan.
Trozos de pan seco del día anterior (mejor si es de hogaza). Alrededor de 4 rebanadas.
Jamón serrano cortado en lonchas o daditos (100 gr.).
1,5 litros de caldo de ave o de verduras o agua.
4 huevos.
1-2 cucharaditas de pimentón dulce o picante.
1 cucharadita de comino molido (opcional).
1 hoja de laurel (opcional).
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Elaboración:
Es una sopa muy sencilla, aunque tiene sus peligros. El principal: nunca debe quemarse el ajo y el pimentón,
pues entonces amargará y todo el plato acabará en la piara del paladar.
Cada castellano la hará a su manera, pero es interesante que los trozos
de pan sean lo suficientemente gruesos como para que después, en la
sopa, tengan cuerpo y no acabe en papilla. La sopa de ajo debe
mantener un equilibrio entre lo sólido y lo líquido (cuando añadas el
caldo, este debe cubrirla bien, pero respetando su consistencia).
Algunos cocineros le echan un poco de cebolla muy picada que no le sienta mal. Los ajos pueden
machacarse en un mortero, haciendo casi un puré con ellos, o cocinarlos
en láminas gruesas. Cuando empiece a hervir debes vigilar que no esté
el fuego demasiado fuerte y que los trozos de pan queden entonces
despedazados. El pimentón va al gusto, es la marca de su intensidad, es una sopa que suele sacarse bastante rojiza. Hay quien le echa también una cucharadita de comino molido. Acepta jamón, chorizo y tocino.
1. Prepara la base de ajos:
Pela y corta los ajos.
Puedes triturarlos en un mortero o cortarlos en láminas un poco
gruesas. En una olla o sartén honda, añade los ajos junto a un buen
chorro de aceite de oliva virgen. Caliéntalo, a fuego medio-bajo, que no se quemen. Añade el jamón cortado en daditos o lonchas.
2. Corta el pan:
Corta el pan en trozos gruesos. Añádelo a los ajos justo cuando estos empiezan a dorarse. Remueve, que el pan chupe bien
el aceite y se dore un poco (unos minutos). Echa el pimentón, y no
pares de remover durante un minuto más. Cuando el pan esté impregnado de
la especia: agrega inmediatamente el caldo.
3. Cuece la sopa de ajo:
Echa una hoja de laurel y llévalo a ebullición, sin demasiada potencia. Que esté al fuego alrededor de 20 minutos. Comprueba el punto de sal. Si crees que le falta pimentón, puedes echarle un poco más. Agrega por último los huevos (uno por cada comensal), remueve para que parte de la clara se expanda por la sopa. Pasados unos 3 minutos apaga el fuego, y deja que repose.
Poner a remojo 180 gramos de pistachos entre 3 y 6 horas.
Escurrir y enjuagar con agua corriente hasta que el agua salga clara.
Picarlos los 70 gramos restantes de pistachos usando el accesorio picador de la batidora.
Convertir en polvo y reservar.
Poner los pistachos remojados en la batidora con medio litro de agua.
Batir durante 2-3 minutos, o hasta que la mezcla quede muy suave, como nata espesa.
Si quedase demasiado espesa, añadir un poco más de agua y volver a batir.
Mezclar media taza de la crema de pistachos con la maicena, hasta que quede bien integrada.
En
una olla grande, mezclar el resto de la crema de pistachos con los
pistachos picados y el azúcar, cociendo a fuego medio-alto.
Cuando hierva, añadir la mezcla de maicena y cocer un minuto, removiendo constantemente.
La mezcla debería tener la consistencia del pudin.
Apagar el fuego y añadir el zumo de limón.
Si se desea un helado un poco más verde, añadir unas gotas de colorante verde, una a una, hasta obtener el tono deseado.
Para conseguir un helado suave y cremoso, colar previamente la mezcla.
Cubrir con plástico transparente, tocando la superficie para evitar que se forme costra.
Dejar
enfriar a temperatura ambiente y después guardar en el congelador
durante aproximadamente 2 horas, hasta que haya empezado a congelarse.
Pasado ese tiempo, sacar del congelador y batir con ayuda de una varilla.
Guardar y dejar congelar 1 hora más.
Repetir este proceso 2 veces más.
De esta forma el helado quedará cremoso, sin cristales de hielo que estropeen su textura.
En
el momento de servir, sacar el helado de pistachos unos minutos antes
para que atempere ligeramente y pasar la cuchara de helado por agua
caliente antes de hacer la bola.
Cocer la coliflor durante 10 minutos en agua con sal. Escurrir.
PASO 2
Dorar la coliflor en 50g. De mantequilla. Picar las cebollas y freír hasta que estén transparentes. Espolvorear la cebolla con la harina y añadir el caldo, revolviendo constantemente. Salpimentar. Cocinar durante 20 minutos y luego agregar la crema. Dejar espesar hasta obtener una salsa suave.
PASO 3
Unte con mantequilla un molde para hornear, colocar la coliflor y cubra con la salsa de cebolla.
PASO 4
Espolvorear con pan rallado y gratinar durante 15 minutos en horno precalentado a 220 ° C.