Laven
el pollo y sequenlo. Hagan una pasta con el aceite y la mostaza y
froten el pollo con ella por afuera y por dentro del pollo.
Sal pimienta el pollo por dentro y por fuera.
Rompan los ajos en trozos grandes pero no los pelen. Introduzcan los ajos en la cavidad del pollo.
Pongan
el pollo en una charola para horno y dejadlo por una hora y media a
400 grados Fahrenheit o 200 grados Celsius, verifiquen que los líquidos
sean claros y no rosas, ya que este listo dejen enfríar.
En lo que el pollo se enfría, cuidadosamente quiten los ajos del pollo con la ayuda de una cuchara.
Preparen
la siguiente guarnición con los ajos; en un bowl exprima los ajos y
quiten la piel de ellos, mezclen el ajo, las aceitunas y la mantequilla
suavizada y hagan una pasta.
Nota: Sirvan el pollo junto con la pasta. También pueden acompañar con papas, arroz o pan.
Trozos de pan seco del día anterior (mejor si es de hogaza). Alrededor de 4 rebanadas.
Jamón serrano cortado en lonchas o daditos (100 gr.).
1,5 litros de caldo de ave o de verduras o agua.
4 huevos.
1-2 cucharaditas de pimentón dulce o picante.
1 cucharadita de comino molido (opcional).
1 hoja de laurel (opcional).
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Elaboración:
Es una sopa muy sencilla, aunque tiene sus peligros. El principal: nunca debe quemarse el ajo y el pimentón,
pues entonces amargará y todo el plato acabará en la piara del paladar.
Cada castellano la hará a su manera, pero es interesante que los trozos
de pan sean lo suficientemente gruesos como para que después, en la
sopa, tengan cuerpo y no acabe en papilla. La sopa de ajo debe
mantener un equilibrio entre lo sólido y lo líquido (cuando añadas el
caldo, este debe cubrirla bien, pero respetando su consistencia).
Algunos cocineros le echan un poco de cebolla muy picada que no le sienta mal. Los ajos pueden
machacarse en un mortero, haciendo casi un puré con ellos, o cocinarlos
en láminas gruesas. Cuando empiece a hervir debes vigilar que no esté
el fuego demasiado fuerte y que los trozos de pan queden entonces
despedazados. El pimentón va al gusto, es la marca de su intensidad, es una sopa que suele sacarse bastante rojiza. Hay quien le echa también una cucharadita de comino molido. Acepta jamón, chorizo y tocino.
1. Prepara la base de ajos:
Pela y corta los ajos.
Puedes triturarlos en un mortero o cortarlos en láminas un poco
gruesas. En una olla o sartén honda, añade los ajos junto a un buen
chorro de aceite de oliva virgen. Caliéntalo, a fuego medio-bajo, que no se quemen. Añade el jamón cortado en daditos o lonchas.
2. Corta el pan:
Corta el pan en trozos gruesos. Añádelo a los ajos justo cuando estos empiezan a dorarse. Remueve, que el pan chupe bien
el aceite y se dore un poco (unos minutos). Echa el pimentón, y no
pares de remover durante un minuto más. Cuando el pan esté impregnado de
la especia: agrega inmediatamente el caldo.
3. Cuece la sopa de ajo:
Echa una hoja de laurel y llévalo a ebullición, sin demasiada potencia. Que esté al fuego alrededor de 20 minutos. Comprueba el punto de sal. Si crees que le falta pimentón, puedes echarle un poco más. Agrega por último los huevos (uno por cada comensal), remueve para que parte de la clara se expanda por la sopa. Pasados unos 3 minutos apaga el fuego, y deja que repose.
Poner a remojo 180 gramos de pistachos entre 3 y 6 horas.
Escurrir y enjuagar con agua corriente hasta que el agua salga clara.
Picarlos los 70 gramos restantes de pistachos usando el accesorio picador de la batidora.
Convertir en polvo y reservar.
Poner los pistachos remojados en la batidora con medio litro de agua.
Batir durante 2-3 minutos, o hasta que la mezcla quede muy suave, como nata espesa.
Si quedase demasiado espesa, añadir un poco más de agua y volver a batir.
Mezclar media taza de la crema de pistachos con la maicena, hasta que quede bien integrada.
En
una olla grande, mezclar el resto de la crema de pistachos con los
pistachos picados y el azúcar, cociendo a fuego medio-alto.
Cuando hierva, añadir la mezcla de maicena y cocer un minuto, removiendo constantemente.
La mezcla debería tener la consistencia del pudin.
Apagar el fuego y añadir el zumo de limón.
Si se desea un helado un poco más verde, añadir unas gotas de colorante verde, una a una, hasta obtener el tono deseado.
Para conseguir un helado suave y cremoso, colar previamente la mezcla.
Cubrir con plástico transparente, tocando la superficie para evitar que se forme costra.
Dejar
enfriar a temperatura ambiente y después guardar en el congelador
durante aproximadamente 2 horas, hasta que haya empezado a congelarse.
Pasado ese tiempo, sacar del congelador y batir con ayuda de una varilla.
Guardar y dejar congelar 1 hora más.
Repetir este proceso 2 veces más.
De esta forma el helado quedará cremoso, sin cristales de hielo que estropeen su textura.
En
el momento de servir, sacar el helado de pistachos unos minutos antes
para que atempere ligeramente y pasar la cuchara de helado por agua
caliente antes de hacer la bola.
Cocer la coliflor durante 10 minutos en agua con sal. Escurrir.
PASO 2
Dorar la coliflor en 50g. De mantequilla. Picar las cebollas y freír hasta que estén transparentes. Espolvorear la cebolla con la harina y añadir el caldo, revolviendo constantemente. Salpimentar. Cocinar durante 20 minutos y luego agregar la crema. Dejar espesar hasta obtener una salsa suave.
PASO 3
Unte con mantequilla un molde para hornear, colocar la coliflor y cubra con la salsa de cebolla.
PASO 4
Espolvorear con pan rallado y gratinar durante 15 minutos en horno precalentado a 220 ° C.
Necesitarás granos de mostaza amarilla, vinagre blanco, agua, azúcar y sal. Puedes añadir miel, ajo picado, pimienta o hierbas secas para variar el sabor.
Tritura ligeramente los granos de mostaza, hierve la mezcla líquida, agrega los granos y cocina a fuego lento.
Después, tritura la mezclahasta obtener la consistencia deseada y personaliza tu mostaza casera con ingredientes adicionales.
Almacénalaen un frasco limpio y hermético en la nevera para mejorar su sabor con el tiempo.