Ingredientes para 4 personas. 500 g de calabaza
pelada sin semillas, un manojo de eneldo fresco, 400-500 ml de caldo de
verduras, nata líquida o queso para servir.
Elaboración. Pesamos y utilizamos 500 g de calabaza
cortada en trozos pequeños. La colocamos en una cacerola amplia y
colocamos sobre ella el eneldo, sin los tallos (que desechamos). Regamos
con caldo de verduras y llevamos a ebullición el conjunto. Cuando
arranque el hervor, bajamos el fuego y cocemos a temperatura suave
durante, aproximadamente, 20 minutos. El tiempo dependerá del tamaño de
los trozos de calabaza. Si el caldo de verduras no está
condimentado, será necesario salpimentar. Probamos primero para
asegurarnos de no pasarnos con el punto. Cuando la calabaza está tierna,
la trituramos y servimos inmediatamente.
Nota:aderezarlas con los complementos que nos apetezcan. Un poco de queso, frutos secos y semillas, huevo o buen pan son excelentes opciones para redondear el plato.
Esta receta es para cuatro personas y por menos de tres euros por ración.
300 g de arroz largo.
3 zanahorias (250 g aproximadamente).
200 g de guisantes.
175 g de jamón cocido.
4 huevos.
2 dientes de ajo.
Salsa de soja.
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Proceso de elaboración
Empezamos lavando el arroz
para retirar parte de su almidón, y así quedará más suelto. Lo
enjuagamos en agua fría tres o cuatro veces hasta que el agua salga
clara y limpia.
Llenamos una cazuela con el triple de agua que de arroz. Pelamos y machacamos dos dientes de ajo, y los añadimos al agua junto con un poquito de sal.
Cuando empiece a hervir, añadimos el arroz largo. Lo dejamos que cueza unos 18 minutos, y una vez listo, lo escurrimos y lo reservamos.
Mientras aprovechamos para lavar y pelar las zanahorias.
Las cortamos en dados pequeños, y así se mezclarán mejor con el resto
de ingredientes. Luego las ponemos a cocer en agua con sal hasta que
estén blandas, y también los guisantes.
Cortamos el jamón york cocido en taquitos pequeños.
Por otro lado, batimos los huevos y añadimos un poco de sal mientras los cuajamos en una sartén con un poco de aceite de oliva, como si fuesen unos huevos revueltos. Con la misma espátula, los cortamos en trozos pequeños.
Añadimos un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia, incorporamos el arroz y salteamos a fuego medio. Retiramos los dos dientes de ajo y añadimos salsa de soja al gusto.
Incorporamos el resto de ingredientes y le damos a todo unas vueltecitas para que se integre bien. A continuación, comprobamos el punto de sazón, y añade más sal o salsa de soja si fuera necesario.
Laven
el pollo y sequenlo. Hagan una pasta con el aceite y la mostaza y
froten el pollo con ella por afuera y por dentro del pollo.
Sal pimienta el pollo por dentro y por fuera.
Rompan los ajos en trozos grandes pero no los pelen. Introduzcan los ajos en la cavidad del pollo.
Pongan
el pollo en una charola para horno y dejadlo por una hora y media a
400 grados Fahrenheit o 200 grados Celsius, verifiquen que los líquidos
sean claros y no rosas, ya que este listo dejen enfríar.
En lo que el pollo se enfría, cuidadosamente quiten los ajos del pollo con la ayuda de una cuchara.
Preparen
la siguiente guarnición con los ajos; en un bowl exprima los ajos y
quiten la piel de ellos, mezclen el ajo, las aceitunas y la mantequilla
suavizada y hagan una pasta.
Nota: Sirvan el pollo junto con la pasta. También pueden acompañar con papas, arroz o pan.
Trozos de pan seco del día anterior (mejor si es de hogaza). Alrededor de 4 rebanadas.
Jamón serrano cortado en lonchas o daditos (100 gr.).
1,5 litros de caldo de ave o de verduras o agua.
4 huevos.
1-2 cucharaditas de pimentón dulce o picante.
1 cucharadita de comino molido (opcional).
1 hoja de laurel (opcional).
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Elaboración:
Es una sopa muy sencilla, aunque tiene sus peligros. El principal: nunca debe quemarse el ajo y el pimentón,
pues entonces amargará y todo el plato acabará en la piara del paladar.
Cada castellano la hará a su manera, pero es interesante que los trozos
de pan sean lo suficientemente gruesos como para que después, en la
sopa, tengan cuerpo y no acabe en papilla. La sopa de ajo debe
mantener un equilibrio entre lo sólido y lo líquido (cuando añadas el
caldo, este debe cubrirla bien, pero respetando su consistencia).
Algunos cocineros le echan un poco de cebolla muy picada que no le sienta mal. Los ajos pueden
machacarse en un mortero, haciendo casi un puré con ellos, o cocinarlos
en láminas gruesas. Cuando empiece a hervir debes vigilar que no esté
el fuego demasiado fuerte y que los trozos de pan queden entonces
despedazados. El pimentón va al gusto, es la marca de su intensidad, es una sopa que suele sacarse bastante rojiza. Hay quien le echa también una cucharadita de comino molido. Acepta jamón, chorizo y tocino.
1. Prepara la base de ajos:
Pela y corta los ajos.
Puedes triturarlos en un mortero o cortarlos en láminas un poco
gruesas. En una olla o sartén honda, añade los ajos junto a un buen
chorro de aceite de oliva virgen. Caliéntalo, a fuego medio-bajo, que no se quemen. Añade el jamón cortado en daditos o lonchas.
2. Corta el pan:
Corta el pan en trozos gruesos. Añádelo a los ajos justo cuando estos empiezan a dorarse. Remueve, que el pan chupe bien
el aceite y se dore un poco (unos minutos). Echa el pimentón, y no
pares de remover durante un minuto más. Cuando el pan esté impregnado de
la especia: agrega inmediatamente el caldo.
3. Cuece la sopa de ajo:
Echa una hoja de laurel y llévalo a ebullición, sin demasiada potencia. Que esté al fuego alrededor de 20 minutos. Comprueba el punto de sal. Si crees que le falta pimentón, puedes echarle un poco más. Agrega por último los huevos (uno por cada comensal), remueve para que parte de la clara se expanda por la sopa. Pasados unos 3 minutos apaga el fuego, y deja que repose.