Las jacked o baked potatoes, patatas de buen tamaño asadas y abiertas con un corte en cruz o a lo largo por donde se les ponen todo tipo de rellenos, son un clásico de la comida inglesa (sobre todo en su versión informal y callejera). El único problema que tiene esta maravilla de la comida básica pero sabrosa -y un poco guarripé, todo hay que decirlo- es el tiempo que tardan las patatas en cocinarse, pero cualquiera que tenga un microondas al mano puede acortar significativamente este tiempo.
Escoge una patata grandecita -no hace falta que tengan el tamaño del Big Ben- de textura harinosa como la red potiac u otra patata que no sea nueva por ración, lávalas y sécalas bien y ponlas en el microondas, no más de tres a la vez. Programa cinco minutos a máxima temperatura. Enciende el horno a 180°C para que se vaya valentando. Dales la vuelta a las patatas -lo de dentro hacia fuera- y programa tres minutos más.
Con un trapo y cuidado para no quemarte, abre las patatas con un corte en cruz y apriétalas ligeramente para que la carne se abra. En este momento puedes ponerles un poco de mantequilla y preparar el relleno: lleva a la sartén una loncha de bacon no demasiado fina cortada en daditos, y pocha media cebolla picada con su misma grasa. Saca la patata del horno; pon en el hueco el bacon y un puñadito de cheddar rallado por encima y devuelve al horno un par de minutos más. Al sacarla, puedes rematarla con una cucharada de crema, cebollino en polvo y pimienta. Obviamente esta patata admite los mismos rellenos que las croquetas de arroz, y más.
Fuente el comidista
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